|
...algunos fragmentos de lo real todavía estan fluctuando y deambulando... Jean Baudrillard
"Mi nombre es Carolina, estoy con 30 semanas de gestación y todavía no encontré un medico en quien confíe para hacer mi parto. Hace tres años fui victima de una des-necesarea, lo que arranco para mí el sueño de sentir un hijo nacer (sueño que me acompañaba desde niña) y junto al de amamantar (amamante menos de una semana), porque entre en depresión profunda al percibir lo que habían hecho conmigo.
Tuve una gravidez sin ningún problema físico, todo normal, mi hijo estaba encajado; todo PERFECTO. Así mismo, arrancaron de mí, con 37 semanas, sin que yo tuviese cualquier signo de trabajo de parto. No solo parece, como es un absurdo, y se que no soy la única que cayo en manos de un medico como ese. Por eso estoy pidiendo ayuda. No tengo con quien contar y no se como procurar un medico, estoy en esta corrida contra el tiempo sola. Faltan apenas 10 semanas y por eso preciso de indicaciones. Preciso de un medico que no solo acredite un parto natural, humanizado, como medico que crea en un parto natural después de una cesárea. Un medico que me dé la oportunidad, mi ultima chance, de tener mi tan soñado momento, que luche conmigo por la forma correcta de hacer nacer que yo sé que es mi derecho. Un medico realmente humano que no cargue en mis cifras de leales y economía de tiempo, mas si, mas una madre a quien él va a ayudar a realizar el milagro de la vida!" (San Pablo, 2002)
La depresión es hoy un mal muy difundido, basta mirar para el amplio contingente farmacéutico dotado para su "combate". Este notable hecho denuncia, en tanto, su impotencia: la depresión* es el síntoma de nuestro tiempo y continua aumentando el numero de sus victimas solamente una cultura miope y materialista como la nuestra puede no entender el sentido humano-existencial por detrás de la sintomatología física.
Técnicamente, por el punto de vista junguiano, la depresión es una queda energética que corresponde a la inversión de derrota de la libido (energía vital) que dirige su movimiento para adentro, para el interior. Según el Diccionario Aurelio, la depresión es: 1) acto de deprimir; 2) hundimiento de un nivel resultado de presión o de peso; 3) baja del terreno; 4) disminución, reducción; 5) anat. Achatamiento de la cavidad superficial; 6) fig. abatimiento moral o físico; letargo (1988, 2002).
En la depresión hay una queda: de energía, de interés, de disponibilidad. Ocurre como una condensación, que genera el sentimiento de peso. Hay una comprensión y una disminución que se oponen a su expansión y vitalidad de la condición en que la libido esta dirigida para el exterior. La persona deprimida esta vuelta para sí, entretanto, sin un punto de referencia interno. Simplemente, gira la espalda para el mundo, para su vida cotidiana. Es como cuando el fluir del agua termina en un agujero. Quedase parada, estancada.
La investida libidica, antes usada para la realización de las tareas y proyectos en el mundo, sufre una queda, aparentemente irreversible. No hay estimulo externo que pueda hacer al sujeto salir de la cavidad en la cual se encuentra. Las cosas no suscitan más interés, las actividades acostumbradas y los proyectos no excitan más, no significan más nada. Todas las informaciones y estímulos del mundo no compensan la ausencia de sentido.
Tener finalidades hace parte del ser humano, que solo se levanta y anda si tiene para donde ir. Obligaciones diarias sin valor subjetivo son vacías y vacían a quien insiste en ellas. El fluir de la vida podrá retomar su curso solamente cuando es descubierto un nuevo valor/objetivo: Jonas re-emerge de balea solamente cuando encuentra su camino, cuando tiene lo que hacer, quiere hacerlo y por lo tanto, puede ir al encuentro de su destino. Así la depresión, si cumple su función, termina naturalmente, transformándose en su reverso: el ímpetu y el entusiasmo por la vida.
Esta es la comprensión del síntoma depresivo que parece valida a mis ojos. De este punto de vista, como entender la depresión que tuvo Carolina por tener sufrida una cesárea desnecesaria y sin su consentimiento? La visión reduccioncita de la subjetividad humana y particularmente de aquella de las mujeres, interpretaría livianamente la reacción de Carolina como un capricho sin sentido, porque al final ella esta bien su hijo también, o sea: están ambos sanos y salvos (en el plano físico). Por que lamentarse? Es suficiente ser más despierta la próxima vez. Y si también así no consigue, paciencia!
Un mirar más lapidado ve con nitidez el dolor profundo que trasciende la comprensión racional y corrige las cosas. Falto algo de esencial en el nacimiento de su hijo, una experiencia irrecuperable que dejo marcas, surcos profundos en el alma de Carolina, al punto de incapacitarla a amamantar su bebé. Eso nos autoriza a decir que el parto es mucho más que el nacimiento de un niño. Mucho más que un evento mecánico durante el cual una criatura humana pasa de la condición de feto a bebé, usando para eso una mujer como su canal.
Un parto no es solamente un evento fisiológico en la forma como entendemos hoy la fisiología, "nada más que" las actividades y procesos vitales de un organismo (Aurelio: 1988, 298). Cuando un objeto o un evento no se resume en su manifestación inmediata, cuando su sentido no se agota en la comprensión que acostumbra serle dada, cuando en fin, el significado no expresa exhaustivamente el significado, entonces, estamos delante del símbolo.
La actitud necesaria delante es la de la "fe". Es preciso confiar en aquello que no entendemos racionalmente, mas para lo cual somos traídos por una fuerza profunda. No se trata de un apelo a entregarse en los prazos de la irracionalidad. Los símbolos son factores de salud mental. Aglutinan significados, juntan, unen. La integridad psíquica tiene en los símbolos su mayor instrumento de cura (C. G. Jung). Los símbolos son puertas y caminos para la consagración de la realidad humana.
Cuando el símbolo deja de ser una puerta para el otro mundo, el se torna un simulacro. Baudrillard, filosofo francés contemporáneo, cita el Eclesiastés (Antiguo Testamento) para introducir el concepto de simulacro: "El simulacro nunca es lo que oculta la verdad - es la verdad que no existe. El simulacro es verdadero". El simulacro no es reflejo de una realidad más profunda, ni la mascara o desforma. El simulacro es una forma vacía retumbante, continente sin contenido, cuya ausencia produce en nosotros aquella "histeria característica de nuestro tiempo: histeria de la producción y reproducción de lo real. (...) lo que toda una sociedad procura, al continuar a producir y a reproducir, es resucitar lo real que le escapa" (Baudrillard: 1991, 33-34).
Estas palabras desesperadas confirman que el ser humano es un ser en busca de sentido. Cualquiera que sea, desde que trascienda el día a día. Seriamos una sociedad feliz si la era de la simulación que Baudrillard describe tan agudamente expresase el proyecto humano. Por errar su objetivo, produce la misma sede antológica que viven los "primitivos" de Mircea Eliade y que los shopping y el mercado libre tientan o disimulan llenar. Cuando la experiencia de consagración que el parto representa y permite no ocurre porque fueron cortadas sus raíces de significado - poéticamente hablando: cuando el parto fue desalmado, el gusto amargo de la depresión, el sentimiento de una perdida irrecuperable e irredimible toma lugar de la alegría victoriosa que viene cuando la vida se renueva, gracias a nuestra propia conquista y valor. El acceso a lo sagrado nutre el alma, restaurando su vida recargándola de ser absoluto. Tenemos entonces poder. El poder es tanto mayor cuanto mayor haya sido la experiencia de sagrado, la consagración que, como un bautismo, restaura en su entereza y plenitud.
"Llegamos a la clínica del Dr. Bira, en Atibaia (SP), a la 1 de la madrugada, mi marido, Lucias (la acompañante) y yo. En esta altura, las contracciones estaban dolorosas. Quede en la ducha un buen tiempo, Lucia hacia masajes, maniobras y hablaba conmigo. Me dio mucho miedo la sensación de "enloquecer" en el momento de los dolores. Halle que iba a estar loca, que iba a morir. Fue cuando oí "Claudia, déjese enloquecer, y así mismo, suéltese y déjese abrir como una flor, suelte sus preconceptos y las cuerdas que la están cerrando. Abrase". Fue un momento decisivo para mí. Tente abrirme y soltar antiguas malezas y conocerme mejor. Encontré una oportunidad. Me tranquilizo saber que eras así mismo. A las 3 horas en la madrugada pensé en desistir, halle que no soportaría más el dolor y que no lo iría a conseguir. Entonces, Lucia me dijo: "Tu ya lo conseguiste, faltan pocos minutos y tu estarás con tu hija en los brazos!" En ese momento fui para le silla de cuclillas (...) y en algunos minutos mi hija estaba conmigo. Eran las 3h20. Quede en éxtasis por dos días enteros. No tome ninguna medicación y la anestesia ni hizo falta. Mi auto-estima fue a las alturas. Hoy, me siento mucho más fuerte, saludable y con posibilidad de enfrentar cualquier cosa en la vida. Confío en mí! Es eso!" (CLÁUDIA in TANESE NOGUEIRA-LESSA: 2003, 62-63)
La simbología del parto esta ligada al acceso al poder femenino. El empoderamiento de la mujer esta presente en todo el parto, como posibilidad intuida, busca del alma, sede de luz. El parto es decisivamente un evento simbólico, punto de contacto, abertura entre mundos, acceso a la realidad absoluta, vivificadora y empoderadora. El parto simbólico es el nacimiento de una nueva mujer, el florecer en plenitud y sentido. El parto simbólico es como penetrar en el alma del mundo, donde el cielo y la tierra, lo universal y lo individual se funden en la experiencia concreta y singular y permiten la epifanía de lo sagrado y la transmutación de todas las cosas.
Si el parto no tuviera una fuerte carga simbólica, el no estaría rodeado de tantos tabus (en las sociedades primitivas) y de tantos procedimientos médicos (en la sociedad actual). El dolor de Carolina es un grito de denuncia a la forma como el parto es concebido y es tratado hoy, en los hospitales, conforme fue siendo sustraído al mundo femenino, el parto fue despojado de significado y valor en si (siguiendo el mismo destino de las mujeres). La apropiación medica del parto corresponde el siempre más intenso intervensionismo, paralelamente a su desacralización y banalización.
Lo banal es lo que no contiene sentido, lo que es raso y superficial. El parto por la óptica moderna es vacío de sentido, más lleno de posibilidades para entrenar nuevas tecnologías y nuevas manipulaciones. Pasa a ser un campo de experimentación y de gana-pan para los profesionales, que conocen el parto solamente en su versión moderna, la de simulacro de nacimiento. El espíritu competitivo en combinación maléfica con el ansia existencial de nuestro tiempo produce un ejercito de médicos que hacen el mejor para dar cabo al desafío que estudiaron en la academia: vencer el riesgo inherente a todo parto, llegar antes que el problema aparezca. El parto es hoy considerado evento medico y de riesgo que requiere obligatoriamente la presencia del medico obstetra para acompañarlo. Este parto estudiado en un libro tiene poco que ver con el parto que Carolina soñaba vivir y cuya perdida dolió tanto. Ella no consiguió el apoyo social que Claudia tuvo. Su parto fue un fantasma de parto, el de Claudia fue una epifanía gloriosa.
El suceso del parto como símbolo estar ausente en la cultura contemporánea produce la búsqueda de muchas y muchas mujeres por una experiencias diferentes de aquella ofrecida por la moderna obstetricia y que, mismo no sabiendo definir con la terminología de Eliade o de Jung, esta claramente orientada por la intuición. De que el parto, con su desafío y dolor "re-inventa la realidad" (J. Baudrillard) trayendo a la superficie algo de profundo significado, dador de sentido y empoderador.
Adriana Tanese Nogueira é filósofa, analista juinguiana, coordinadora da Ong Amigas do Parto, Mestra em Ciências da Religião e madre de Beatriz (10 nos) nascida de parto domiciliar.
*La depresión es aquí considerada como aspecto que pertenece a la ormalidad de la experiencia humana. No me estoy refiriendo a patologías con causas orgánicas. Resultado que, en una perspectiva de integración ente-cuerpo, ha de hacerse estudios profundos y multidiciplinares para distinguir efectivamente lo que es adicción y que es del alma.
Obs.: Este texto foi extraído da dissertación de mestrado en Ciencias de la Religión en la Puc/SP: "A carne se faz verbo - o parto de baixo risco visto ela ótica das mulheres", defendida em novembro de 2004.
Bibliografia
BAUDRILLARD, Jean. Simulacros e Simulação. Lisboa, Relógio d'água, 1991.
Dicionário Aurélio Básico da Língua Portuguesa. Rio de Janeiro, Ed. Nova Fronteira, 1988.
TANESE NOGUEIRA, Adriana - LESSA, Ciça. Mulheres contam o parto. São Paulo, Itália Nova Editora, 2003.
Traducción: María Vergara Edición: Adriana Tanese Nogueira
|